Get me outta here!

sábado, 3 de octubre de 2015

¿Hacer pis o sobrevivir?

Cada vez existen más establecimientos donde además de comprar comida puedes ir al servicio.
Ayer me encontraba en uno de estos sitios cuando mi sabio cuerpo decidió que era hora de ir al baño. Al llegar me llevé la grata sorpresa de que aunque sólo había uno para cada sexo eran bastante grandes y estaban relucientes.
Cuando entré y cerré la puerta me quedé en el centro de la habitación, miraba tras la puerta y a todas las paredes buscando un gancho en el que dejar el bolso, pero para mi sorpresa no había ninguno, bien,  me toca hacer pis con el bolso colgado, y podéis pensar, lo podría dejar en el pomo de la puerta, error, hay seres que inventaron un “pomo” redondo y resbaladizo, da igual lo que cuelgues, como el asa no tenga el tamaño de un hilo no se quedará sujeto.
Comprobé que hubiera papel y tras todo ello, me dispuse a bajarme los pantalones y encontrar una posición lo suficientemente cómoda para que el bolso no se me resbalara hacia delante, mis pantalones no tocaran el suelo (da igual si el baño está tan limpio que tu cara se refleja en el suelo, las normas dicen que nunca, jamás, una prenda deberá tocar el suelo en un baño público) y por supuesto mis posaderas no tocaran la taza.
Justo cuando encuentro la posición y me dispongo a hacer pis…se apaga la luz, muy bien, genial, aunque sabes que si no te mueves, el pis no tiene el poder de saltar libremente en todas direcciones, acabas pensando da igual, necesito la luz para hacerlo. Como ya sabes que el fantástico baño tiene una luz que detecta el movimiento comienzas a mover el brazo que no tiene el bolso, primero lo levanto, pensando que COMO ES UN MOVIMIENTO, la luz volverá, falso, bien, aún hay cosas que puedo hacer, ahora comienzo a mover el brazo de derecha a izquierda, como si estuvieras en un concierto, sólo que la que canta es mi vejiga y está como loca por comenzar el concierto. Vale, esto tampoco funciona, se ve que el detector de movimientos es una puta mierda, ha llegado el momento de levantar el otro brazo, ahora me encuentro moviendo ambos a izquierda y derecha, parezco un naufrago pidiendo ser rescatado, y la maldita luz sigue sin volver, en este punto pensé “ha llegado la hora de perder la posición nos estamos jugando mucho”. Di un pequeño paso hacia delante y…nada, allí no aparecía ni el de la linterna al final del túnel.
Estupendo, se acabó, me pongo completamente erguida y aún así la luz sigue sin encenderse, doy varios pasos y voilà, se hizo la luz, me pongo frente al espejo, llegados a este punto necesito saber que no me he convertido en un vampiro, me toco los brazos, compruebo que sigo existiendo, tengo los pantalones bajados pero sigo siendo real.
Miro hacia arriba y descubro que el “inteligente” detector de movimiento se encuentra justo en mitad del cuarto de baño, el váter y el lavabo están cada uno en una esquina por lo que el fantástico cacharrito no te detecta, ¡un premio para el instalador!
Tras quedarme unos instantes en el centro del baño me voy con velocidad al váter, imagino que el dichoso detector me dará el tiempo suficiente para hacer pis antes de que se vuelva a apagarJAJAJAJA no. Justo cuando el chorrito comienza a tocar el agua del váter, se me acabó la luz, como decía Alejandro Sanz.
Un poco desesperada ya, me quito el bolso y decido moverlo, es grande, supongo que al balancearlo hacia delante conseguiré que lo detecte, vale que el baño es grande pero no tanto como para poder jugar un partido de fútbol en él. Y ahí estoy, medio en cuclillas balanceando el bolso y haciendo pis a oscuras. No ha funcionado, sigo a oscuras, la parte buena es que he terminado, la otra es que con todo el ritual se me ha olvidado coger un poco de papel antes de ponerme. Busco a tientas hasta dar con él, corto un trozo me limpio y, en este momento te acuerdas del cartelito que pone “por favor no tiren el papel al váter, usen la papelera”. Estoy yo ahora como para encontrarla.
He conseguido hacerlo sin que mi presión arterial se dispare, me subo los pantalones y al moverme vuelve la dichosa luz, me dirijo ahora al lavabo, y sorpresa, ni dos segundos con el grifo abierto cuando vuelvo a estar en la más absoluta oscuridad, ahora lo tengo más fácil, decido usar las piernas, muevo una de ellas hacia atrás, me pongo a hacer círculos con ella en el aire para ver si el detector considera que hay vida allí dentro y nada, me muevo un poco hacia atrás y repito el movimiento y ahora sí. Está claro que lavarse las manos quietas en muy aburrido.
Una vez he conseguido hacer pis, lavarme las manos, mirarme al espejo y salir, me espera mi novio en la puerta y con una sonrisa me pregunta: “qué ¿todo bien?”.
En ese momento tú sólo sonríes y asientes. El baño guardará el secreto de la clase de psicomotricidad que acabas de vivir ahí dentro.

P.D.1: Me gustaría tener unas palabras con el instalador del aparato
P.D.2: La única forma de haber conseguido más diversión era que me hubiera encontrado sin papel.
P.D.3: Ahora sabéis chicos que cuando vamos de 2 en 2 al baño no es para contarnos múltiples secretos, es simplemente para no volvernos locas y destrozar el baño.
P.D.4: Como en el túnel en lugar de uno con linterna tengan puestos detectores de movimientos no llegaremos nunca al final.

viernes, 5 de junio de 2015

Operación biquini

La mía consiste en; abrir el cajón, sacar al susodicho, probármelo y:
1.       Me está bien, me alegro por él, este año volverá a ver el mar.
2.       No me entra, toca ir de compras.
3.       Me está grande, toca ir de compras pero más contenta.

Me gustaría hacer hincapié en esos seres superiores que cuando te hablan de su “operación biquini” te miran de arriba abajo, mandándote claras señales de que tú también deberías hacerla. Querido ser superior, alégrate de que no haga mi “operación te doy con la mano abierta”.
Aunque no te lo creas yo sé cómo estoy, así que déjame decirte que no son kilos de más lo que retiene mi cuerpo, es el amor que estaba destinado a ti pero que se ha negado a salir por lo imbécil que eres.

Yo sinceramente cuando llego a la playa no me pongo a pensar si la gente verá mi flotador del amor al quitarme la ropa, NO TENGO TIEMPO, estoy más pendiente del adorable niño que ha sido soltado en la playa por sus papás y nos deleita a todos con su fascinación por la anarquía, también me gusta tener un ojo puesto en Pelé y Maradona, y si decido meterme en el agua para olvidar un poco lo que se cuece en la arena, antes de que mis pies toquen el agua debo sortear a la pareja cuyo sueño frustrado siempre fue jugar Roland Garros.
Cuando finalmente vuelvo a la toalla es la hora de merendar, entonces mi preocupación se centra en las miles de palomas que acaban de aparecer, se ve que mientras me bañaba David Copperfield actuaba.

Y tú, que te escondes tras las gafas de sol para mirar furtivamente y criticar a todo el mundo (sí, son sólo unas putas gafas de sol, no te hacen invisible, si de verdad quieres disimular haz que se te caiga la baba y pensaremos que duermes, pero no nos tomes por los que veían a Kent y no sabían que era Superman), deberías saber que mi flotador del amor tiene una labor social, pues te mantiene entretenido y no me pagas por ello, así que DE NADA.

P.D.1: Si te preocupas de lo que otros pensarán de ti en traje de baño te estás perdiendo lo más importante, vivir. Ellos mientras te critican no lo hacen.
P.D.2: Yo soy feliz con ese poquito de amor que retengo, el ser humano me ha demostrado que lo normal es retenerlo y no darlo a ciertos seres.
P.D.3: Es normal que algunos se sientan incómodos ante gente rellena de amor, pues hay quienes no saben lo que es.
P.D.4: Cuando mi novio me toca el relleno yo veo la galaxia, qué ves tú mientras te dedicas a criticar...
P.D.5: Para los que viven en villa critiqueo, no olvidéis que siempre hay alguien mirando…

martes, 19 de mayo de 2015

El aparecido.

¿Quién no se ha mirado alguna vez al espejo y ha visto en uno de sus orificios nasales un moco asomado?
Si tu respuesta es no, sólo decirte que mirarte sin gafas, borracho y/o drogado no cuenta.

Y entonces ocurre:
1.       Vergüenza.
Lo primero que haces es pensar ¿desde cuándo lo tengo? Y ¿Quién me lo habrá visto?
Estas cuestiones son muy importantes, ya que a más tiempo, más personas habrán visto a tu amigo diciendo ¡hola!
2.       Indignación.
Porque tras la vergüenza te preguntas ¿por qué nadie ha sido capaz de decirme que tengo un invitado sorpresa?

Hay quien aunque no te avisa, como para actor no ha nacido, se te queda mirando la nariz fijamente, y entonces piensas, o me mira la nariz por no mirarme las tetas, o tengo un moco. Me voy a inclinar por el moco.
Y comienzas disimuladamente a rascarte la nariz, un toquecito, rotación, un dedo en cada orificio, le sueltas eso de “uff que me pica la nariz” (pero tú sigue mirando mi moco capullo). Y finalmente te suenas, esperando que el susodicho amigo por fin sea parte del pasado.

Como a mí no me gusta pasear un moco innecesariamente, me gusta que me digan si tengo uno, por tanto cuando le veo a alguien uno también se lo digo. Con los años me he dado cuenta que la gente te mira con cara de enfado si lo haces. Estupendo, te libro de hacer el ridículo por la calle y al final la mala soy yo. ¿Qué hago? Pues desde hace tiempo, si le veo un moco a alguien (que conozco y me cae bien, los demás que se busquen la vida oye) le doy un pañuelo, y cada uno que lo interprete como quiera.

P.D.1: Muchas veces es el sonarnos la nariz lo que nos lleva a que nos aparezcan amigos indeseados, y es que nos cogen cariño y les cuesta dejarnos ir. Mi consejo es que tras una sonada os miréis en un espejo.
P.D.2: Mirar un moco fijamente no lo hace desaparecer, como deberías haberte dado cuenta ya.

jueves, 14 de mayo de 2015

La grandeza de tener coche.

Aparcar: noble arte de posicionar el que debería ser tu coche, en un lugar de la calle “normalmente” acondicionado para ello.

Para los que tenemos coche, aparcar es posiblemente el mayor inconveniente.
Hoy quiero hablaros de los distintos tipos que podemos encontrar.

1.       Junto a una carretera “más o menos” principal.
El obstáculo es que están pasando vehículos continuamente (excepto si lo haces a partir de las 4 a.m.), y olvídate con que uno de ellos se cambie de carril para facilitarte la maniobra, en el mundo del coche una regla prima por encima de las demás, ¿de tráfico? No, esta es una no escrita, y es: mi coche mis normas.
2.       Calles de un solo carril.
Si tardas más de 5 segundos en aparcar comenzaran a sonar pitos por todas partes, ¿te están viendo de aparcar? Sí ¿Les importa? No. Parece ser que les estás acortando la vida.
3.       Junto a plazas o parques.
El primer atractivo de estos es su público, siempre, repito SIEMPRE, habrá una persona normalmente de la edad de pararse para ver obras que te mirará mientras lo haces. Lo que conlleva a que tu nivel de estrés sea inexistente.
En segundo lugar, hay que tener presente que en estos sitios se ponen unos angelitos a jugar a la pelota. Coche, pelota cerca…pues eso, que sea el angelito el que juegue pero no lo hagas tú con tu coche.
Y no podemos olvidarnos de esos jóvenes tan simpáticos que omiten los bancos, porque el capó del coche es más cómodo para asentar sus posaderas. Y en el instituto no cogerán un lápiz, pero para escribir en tu coche si harán el esfuerzo.
4.       Descampados.
Su gran ventaja es que siempre hay una persona que vigila que no le pase nada a tu coche, y pasarle no le pasará nada si cuando te bajes de él se lo agradeces, son un poco tiquismiquis ya que no le basta con que sea de palabra.
Tendrás suerte si los encuentras planos, normalmente tienen más ondulaciones que las patatas. Cuando llueve si no tienes la equipación del capitán Pescanova no entres.
5.       Aparcamientos exteriores de centros comerciales.
Los hay de dos tipos. Los que ahora ponen “familias” y los que son para el resto de mortales.
Veamos, los que son para “familias” ocupan casi el doble de uno, que más que una familia tú piensas que de ese vehículo va a salir todo el público del Bernabéu. Porque personas de ambos sexos, en teoría los que van dentro se supone que son personas, no seres de dimensiones extraordinarias. Y alguno puede decirme, pero es que llevan el cochecito de los niños, y yo te pregunto ¿y lo llevan con el niño? Porque yo a todos los he visto meterlos en el maletero.
Esto qué quiere decir, ¿qué tengo que tener un niño para poder aparcar a 5 metros de distancia de otro? ¬¬

Ahora hablemos de los que son para el resto de los mortales. Los sin familia, los parásitos de la sociedad (sí, quizás estoy exagerando, pero está claro que poco).
Si les siguen recortando espacio por lo menos que hablen con los fabricantes de vehículos y que nos pongan puertas en el techo.
Las normas básicas para poder aparcar aquí son, intentar que tu coche quede justamente en el centro, y no olvidar doblar los espejos. Esto ¿evitará que el coche que aparca mal junto al tuyo le dé al abrir la puerta? No, pero tú te quedas más tranquilo.
MENSAJE PARA AQUELLOS QUE EN LUGAR DE UN COCHE CREÉIS TENER UN ÓMNIBUS.
Tu vehículo también cabe en el aparcamiento, lo que tienes que hacer es MANIOBRAR.
Cuando salgas de él recuerda, NO ESTÁS SÓLO EN EL MUNDO, tu espacio personal no es más importante que el de los demás. ABRE LA PUTA PUERTA DESPACITO.
Y este es un mensaje para los peatones que vais por la carretera de dichos aparcamientos. Si ves que viene un coche QUÍTATE.
6.       Aparcamientos interiores de centros comerciales.
Una vez dentro parece que lo fundamental es como en la playa, aparcar junto a todos los demás. Si tu coche está a más de 7 metros de la puerta, te miraran con cara de superioridad todos los que hayan conseguido sitio junto a la tienda.
Que vayas a comprar en coche es normal, lo que no lo es tanto es que una vez que te bajes del coche no puedas usar las piernas, aparcar más lejos no te hace diferente, yo diría que incluso te hace en ocasiones más listo, visto la que se monta.
Hasta ciertas horas estos aparcamientos parecen “normales”, pero si el centro comercial tiene cine y eres de los que han salido a altas horas, una vez que sales del ascensor o bajas por las escaleras mecánicas ocurrirá lo siguiente:
-          Tu coche, antes rodeado ahora estará más solo que Casillas en un acto de simpatizantes.
-          Cerca de él una de las barras de iluminación parpadeará.
-          Se te vendrán a la mente todas las películas de terror donde alguien muere en un parking, si eres de los que no has visto ninguna da igual, se te vendrán igualmente.
-          Ahora caes para qué sirven los “perfumes” que vende el chino de tu barrio, ni el espray de pimienta repelerá tanto.
-          Sacas el móvil y marcas el número de la policía, tu dedo en el botón de llamada.
-          Mides con los ojos la distancia hasta tu coche, por un momento sientes no ser un running.
-          Y es entonces cuando llegan todos los demás que han visto la misma película y también van al aparcamiento. Sonríes y finges que estabas mandando un tuit.


PD1: No aparquéis nunca junto a un bar, quiosco, salida de un portal o metro, o zona de bancos. Normalmente hay gente que verá vuestro coche como lugar de apoyo mientras mira la vida pasar.
PD2: Yo soy la que aparca lejos, la que busca las columnas y un lugar donde solo quepa un coche, la que tiene un croquis de su barriada donde aparecen marcados los lugares de NO APARCAR NUNCA. Porque señores y señoras sí, quiero mucho a mi coche, más que a las personas, él me ha demostrado que no hace daño a nadie, el problema radica en quienes los usan negativamente.

jueves, 7 de mayo de 2015

Analizando religiones

Será que tengo mucho tiempo libre, que me aburro o una combinación de ambas cosas, pero esto es lo que hay, he decidido analizar poco a poco todas las religiones, para ver si finalmente alguna me convence.
Voy a comenzar por la que “supuestamente” pertenezco, la católica. Y digo esto, porque todos hemos empezado en una u otra religión por nuestros padres, la religión no comienza siendo elección propia sino impuesta por otros.
Ya sé, ya sé, hay miles de cosas que se pueden analizar, por ello yo iré poco a  poco. Hoy voy a comenzar por los mandamientos.
Los mandamientos fueron dados por Dios a Moisés en el monte Sinaí y fueron estos (como todos deberíais saber y practicar o no iréis al cielo que está lleno de gatitos):

1.       Amarás a Dios sobre todas las cosas.
Hombre, si ya empezamos exigiendo que te quiera más a ti que al resto mal vamos. Deja que te vaya conociendo y juzgando tu carácter y veremos qué pasa. Porque a esto Dios, se le llama egolatría.
2.       No tomarás el nombre de Dios en vano.
Este lo veo comprensible. No todo el mundo tiene sentido del humor y hay que respetarlo.
3.       Santificarás las fiestas.
Este es que era hasta necesario. Pero ojo, que según el significado de este mandamiento “santificar las fiestas” es descansar el domingo e ir a misa. Y ahí es donde yo no estoy de acuerdo, porque claro, si ya me obligas a celebrar las fiestas como tú quieres…verás señor, yo es que soy muy independiente. Lo mismo deberías poner un buzón de sugerencias.
4.       Honrarás a tu padre y a tu madre.
Es decir, que los voy a honrar queriéndote más a ti que a ellos…
Por no hablar de la discriminación que haces diciendo que tienen que ser padre y madre.
5.       No matarás.
Para pedir hay que dar ejemplo Dios, y ¿a cuántos animalitos mataste con el diluvio?
Que fácil nos olvidamos de las cosillas que no queremos…
Pero lleva razón, vosotros simples mortales NO debéis matar. Nadie tiene derecho a quitarle la vida a nadie.
6.       No cometerás actos impuros.
Querido señor que quieres que te quiera más que a aquella que me parió y o cuidó, si de verdad no querías que disfrutara mi cuerpo, pues hijo era tan fácil como no poner partes que al ser tocadas o vistas exciten. Es que tienes muy mala leche, proporcionar un clítoris que da placer al ser tocado para luego decir “pero no te toques tú, que te toque tu marido y sólo para procrear”. Pues me hubieras quitado los brazos, y así no tendría más remedio que tocarme otro. Pero mientras yo llegue mi cuerpo es mío y me toco cuando quiero.
7.       No robarás.
Es que eso está muy feo, además, para qué vas a robar pudiendo pasar un cepillo  por entre tus fieles y que ellos lo den “libremente”, sin presiones, sin ser consciente de que aquél que tienes a tu lado te echará la mirada de la condenación si se te pasa por la cabeza no dejar nada.
Haz como tu vecino, que no roba, va a tu casa y te pide productos amablemente, cada poco tiempo sí, pero lo hace con encanto, con una sonrisa.
8.       No dirás falso testimonio ni mentirás.
Llegados a este punto, querido feligrés, si has cumplido todos los mandamientos anteriores creo que es justo incluso necesario que mientas. Porque si quieres más a alguien que no ves, el día que no trabajas vas a misa, quieres a tus padres pero menos que al otro y encima no te tocas, muchacho vas a explotar, si dices que eres feliz aunque sea mentira yo por lo menos te perdono, de verdad, incluso te perdono de corazón.
9.       No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
Este es como el otro, te doto de la capacidad imaginativa pero ojo, pon tú la fuerza de voluntad para coartarla. De momento, la imaginación es una de las cosas que sigue siendo gratis, y yo otra cosa no, pero de imaginación voy sobrada.
Además este señor está empeñado en quitar todo lo divertido. Al final nos puso en el mundo sólo para ver como moríamos de aburrimiento.
10.   No codiciarás los bienes ajenos.
Vamos a ver, Dios que nos estamos liando. Lo malo no es codiciar, lo malo es que le robe a otro sus cosas para disfrutarlas yo.
¿Qué daño le hago a mi vecino si quiero su sofá? ¿Por qué te molesta a ti que a mí puedan gustarme las cosas de los demás?

Tras este análisis queridos lectores, sólo puedo deciros que he llegado a la conclusión que Dios tiene un poco de resquemor, no sé por qué, pero ahí está. Alguien debería hablar con él, y es Bergoglio quien tiene todas las papeletas.
Voto por mandarle nuestras sugerencias a él y que se las trasmita.

De momento:

Religión Cristiana 0 – Utópica sin religión 1

domingo, 28 de diciembre de 2014

Mi primera vez...en avión.

La primera vez que decidí (aunque el termino correcto sería decir que: por fin mi economía se podía permitir un viaje) viajar en avión, elegí París como destino.

Las primeras palabras de mi novio fueron: cariño, búscate la vida, pero la maleta solo puede pesar 23 kilos, y me refiero tanto a la ida como a la vuelta. Yo automáticamente pensé, cuando llene la mía siempre podré guardar más cosas en la tuya (esta conversación la tuve conmigo misma, cuanta menos información tenga él mejor).

Nuestro avión salía de Madrid a las 9:30 a.m., recuerdo que mi novio me despertó a las 5:30 a.m., que yo esa hora sé que existe porque lo dicen en la tele. Cuando salí a la calle no podía creerme que hubiera gente (algunos corrían y no para salvar la vida o volver a acostarse), que soy andaluza coño. Lo sé, lo quiero mucho, es la única explicación que le encuentro.
Cuando cogimos el cercanías para llegar al aeropuerto, ¡sorpresa!, te clavan 1€ más simplemente por ir allí. Que cachondos son los madrileños, para que luego digan que la gracia está en el sur.

Pues bien, una vez llegamos a Barajas (sobre las 7:15 a.m.) procedimos a facturar el equipaje. Mi novio me miraba con cara de: solo tenías que meter menos de 23 kilos, era lo único que tenías que hacer. Pues bien, el peso de esta era solo de 19 kilos, reto superado. Pero la alegría duró poco, al comprobar las pantallas y ver que nuestro vuelo sufría retraso gracias a la huelga que había en Francia.
Debido a que cuando me levanté no era persona, ni siquiera llegaba a caminante de The walking dead, decidimos hacer tiempo desayunando.
Recuerdo perfectamente como pedimos, un donuts, un café y un nesquik (sí amigos, yo soy de nesquik) y ese camarero soltó por su boquita 5,40€. Yo por inercia levanté las manos y solté: cariño levanta las manos que nos están atracando. El camarero solo levantó una ceja, lo de mi novio fue peor, le pagó.

Una vez terminamos el desayuno, decidimos esperar en la zona de embarque.
Soy de esas personas que cuando ven en las tiendas las zonas donde están instalados los dispositivos de seguridad piensa “voy a pitar”, y luego no ocurre nada, pero no tuve tanta suerte con el arco de seguridad. La primera vez que pité me hicieron volver a pasar por el arco, la segunda me hicieron quitarme los zapatos, y a la tercera me cachearon. Y ¿dónde estaba mientras mi novio? Pues manteniendo una prudencial distancia de seguridad de unos 5 metros.
Cuando por fin nos sentamos en la zona de espera estaba hasta el **** del aeropuerto.

Entonces mi novio decidió ir al baño y yo pensé, que pena, después de todo lo que ha pagado por un chupito de café y lo va a mear ya.
Y entonces llega una familia con sus 5 hijos y proceden a rodearme, la madre era la típica que te mira esperando que le sonrías y le digas ¡oh que monos son todos!, yo las veces que uso esa frase lo hago en sentido literal. Total, que por salud mental decidí buscarme un rincón lo más alejado que pude.
Finalmente a las 11:30 a.m. nos llamaron a embarcar.

Recuerdo que lo primero que pensé nada más sentarme era que por fin me alegraba de ser bajita, porque desde luego quien diseña los asientos no piensa en la gente alta.
Iba sentada junto a la ventanilla, y no podía dejar de hacer fotos y hablar (cosa rara en mí, pues normalmente soy una persona muy callada). Y entonces el avión comenzó a moverse por la pista y a despegar.
Recuerdo que entonces le dije a mi novio, ¿no te asusta pensar que una simple paloma por el hecho de volar tendría más posibilidades de vivir que nosotros si esto se cae? ¿Y si empiezan a salir muchas nubes y tapan todo y el piloto no es capaz de ver el aeropuerto? Entonces dejé de mirar por la ventanilla y me volví, porque noté que me dejaba de circular la sangre por el brazo de lo fuerte que me agarraba mi novio, y este me dijo: cariño, es en momentos como este cuando olvido por qué te quiero.
Recuerdo que iba a contestarle cuando pasó una azafata, perdón, auxiliar de vuelo, con un carrito ofreciendo comida y bebida. La chica era muy amable, me ofreció agua, coca-cola, patatas, cacahuetes..., y cuando iba a decirle lo que quería mi novio le dice, no quiere nada gracias. Me quedé como: eh, ¿perdona? ¿Qué no quiero nada?.
Y cuando ya me disponía a decirle lo que quería, me soltó, cariño no es gratis, ¿QUÉ NO ES GRATIS? Sinceramente para mí, eso es jugar con la ilusión de la gente. Así que como bien dijo mi novio, no quise nada. Pensé en el chupito café, que si ya costó un riñón en tierra, por una coca-cola en el aire íbamos a flipar.

Y finalmente en apenas 2 horas llegamos a París. Cuando aterrizamos nos esperaba un autobús en la terminal que nos llevó al aeropuerto, y nos dispusimos a recoger nuestras maletas. Esas que por lo que descubrí acaban saliendo justo cuando tu mente empieza a pensar que te la han perdido, porque todo el mundo la tiene menos tú.

Y procedimos a pasarnos 5 días en París, pero eso es ya otra historia.

lunes, 15 de septiembre de 2014

Tradiciones.

España es un país de grandes tradiciones, pero con esto de las nuevas tecnologías, y de volvernos tan liberales las estamos perdiendo, menos mal que aún quedan localidades como Tordesillas (Valladolid), que por lo menos ellos si han respetado una que se remonta a la edad media, eso sí es cuidar las cosas.

¿En qué consiste? Esta bonita tradición, permite poder vivir rodeado de toda la familia el maravilloso mundo del toro (quizás si no eres de la localidad y llevas una cámara no les gustes mucho, lo dicho, las tecnologías y las nuevas modernidades no son bien vistas aquí), sueltan al animal en el pueblo y le dicen: ale a correr, que si llegas al límite marcado…¡sorpresa!, te dejamos vivir, de lo contrario el animal es matado a lanzadas. Pero tranquilos, que durante el recorrido centenares de vecinos lo ayudan, para que no se pierda, si vale, le van tirando lanzas, pero oye es que de alguna manera hay que guiarlo, que por su nombre el animal no responde.

Pero claro, ahora ya están los liberales, los de los derechos de los animales, argumentando que el animal sufre, ¡¡por favor!! Si le dan un punto de salida y uno de llegada, le guían durante el camino, y tiene 2 cuernos para defenderse, pero claro la gente siempre viendo el lado malo de las cosas. Además que como grandes expertos han dicho: el animal no sufre. Su dolor es psicológico, como nuestro calor en verano.

Por culpa de gente como esta, ya hay tradiciones que hemos perdido totalmente, antes tiraban a una cabra del campanario para celebrar las fiestas, ahora que está prohibida las cabras han aumentado tanto que lo mismo se nos revelan algún día, ya veréis.

Y qué decir de la pobre iglesia. Ellos que durante años nos libraban del mal quemando a gente en la hoguera, y oye, que también molesta. Ahora pues nada, miles de pelirrojas se pasean impunemente por el mundo, y esto es culpa vuestra.

Ahora nos indignamos (que se lleva mucho) de las grandes cantidades de dinero que pagamos por la luz, pues porque queremos, antes nuestros antepasados se alumbraban con velas, por no hablar de las antorchas, y tan bien que les iba.

Y lo bonito que era pasear por las calles, que siempre ibas atento por si algún amable vecino decidía tirar su cubo lleno de fluidos corporales por la ventana, pero te mantenía en alerta, no como ahora que vamos todos mirando el móvil, en lugar de contemplar el sol.

También nos quejamos de la sanidad, pero vamos cientos de veces al médico, para luego acabar medicándonos nosotros con todo lo sobrante. ¿Qué antes un simple resfriado te podía matar? Vale, pero eso simplemente era control de la población. La ley del más fuerte señores.


Qué va a ser lo próximo ¿volvernos sensatos?